Comentario de Una Ultima Visión del Paraíso: Escritura y Ciudad

8 de septiembre de 2018

Manuel Félix Oyarzabal Montealegre 
Dr. Arturo Aguirre
Filosofía Iberoamericana 

No hay algo más característico de las ciudades latinoamericanas que los asentamientos irregulares y deshumanizados que se ubican tanto en su periferia como en zonas céntricas marginalizadas. Al menos eso es lo que Subirats nos afirma como el último producto de las ciudades letradas, concepto tomado de Ángel Rama. Pero, ¿qué define a una ciudad letrada?
Esta ciudad letrada es toda aquella que ha sido planificada según normas, fines y medios escrituralmente configurados, históricamente desde la etapa colonial de los pueblos latinoamericanos. La intención de la Iglesia Católica era la evangelización de las masas indígenas desposeídas, con el respaldo de los gobiernos virreinales, por lo que el orden instaurado debía regirse en función de los dogmas de la institución eclesiástica. Esto también tenía como meta la movilización de estas mismas masas como fuerza de trabajo esclavo o semi-esclavo, además de su control administrativo y eclesiástico del territorio.
Estas serán las condiciones sobre las cuales se asienten los procesos de producción del capital, a partir del siglo XIX, para la desposesión y movilización de las masas proletarias como fuerza social de trabajo industrial. La metrópoli española, Madrid, será sustituida en estos procesos de explotación por las diferentes metrópolis que se erigen como los centros industriales prioritarios de cada uno de los nuevos Estados-Nación constituidos. Será la determinación de esta masa social de trabajadores como meras mercancías necesarias para la acumulación originaria de capitales. De modo que, la evangelización católica de los pueblos indígenas traspasa a ser la subordinación de ya un gran número de sujetos alienados y marginados a los imperativos, como dice el autor, administrativos y económicos globales y locales.
Ciudad de México, Buenos Aires, Caracas, entre otras metrópolis latinoamericanas, a partir de finales del siglo XX y principios del XXI, se vuelven los centros productores de desplazamientos de amplias poblaciones, por motivos económicos, ecológicos y hasta militares. Pero todo esto no pudo haber sucedido sin lo dicho anteriormente: la destrucción de los antiguos centros urbanos de las culturas prehispánicas para la construcción de las ciudades letradas en espacios geográficamente y culturalmente vacantes.
En consecuencia, tres grandes dilemas se presentan en nuestro reciente siglo XXI: la destrucción ecológica, la liquidación de las memorias culturales y la desintegración social en las megalópolis contemporáneas. Además de lo dicho por el autor, otro gran dilema es el de la continua y ascendente alienación de los sujetos por estar subsumidos a los dictámenes de la producción económica global. ¿Qué función tendría la arquitectura para combatir estos problemas centrales?
Eso ha sido la tarea de los diferentes experimentos arquitectónicos que el autor nos menciona a lo largo del capítulo, infraestructura capaz de restaurar las memorias, hábitats y formas tradicionales de vida en las regiones más amenazadas por el colonialismo posindustrial. Ese es el caso, por ejemplo, del Anahuacalli en Ciudad de México, de Diego Rivera, y el Centro Cultural sesc- Fábrica da Pompeia en Sao Paulo, de Lina Bo, para la recuperación de la memoria histórica y el restablecimiento de los vínculos sociales de diferentes culturas en un mismo espacio, respectivamente. Al fin de cuentas, de lo que se trata es de combatir la escritura de la anticiudad, que tiene como ley la violencia. 

Subirats, E. (2004). "Escritura y ciudad". Una ultima visión del paraíso. México, D.F.: Fondo de Cultura Económica.

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