Comentario, una última visión del paraíso.
Comentario, una última visión del paraíso.
María Fernanda Soto Palma
Filosofía Iberoamericana
María Fernanda Soto Palma
Filosofía Iberoamericana
Como se menciona en el texto de Subirats: el reverso de las megalópolis poscoloniales es la masa humana simbólicamente hibridizada y socialmente desintegrada que se extiende sin límite en sus periferias infrahumanas. El reverso de las ciudades instauradas por la escritura y la ley son los asentamientos masivos y sin nombre en los que hoy se asienta la mayoría de las poblaciones económica, ecológica y militarmente desplazadas de América Latina. Y retomo lo dicho porque la duda que me surge, a partir de la lectura, se localiza precisamente en esas periferias y con la población trabajadora; se trata de la desintegración social en las megalópolis contemporáneas y cuál sería el papel de la obra artística y arquitectónica.
La pregunta se deriva de un interés más antiguo, más propio a esta lectura y que tendría que ver con la descripción de las periferias que hace Subirats, es él quien ha puesto en palabras lo visto y vivido por la mayoría de la población latinoamericana. Es en las zonas suburbanas y al ver día a día el regreso de cientos de personas (ya por la noche) a sus casas pertenecientes no ya, a una ciudad trazada con regla, sino con desinterés -que va, peor aún- con una ley que significa violencia y una escritura que acompaña una sostenida regresión a formas posthumanas. Las personas sometidas a jornadas laborales larguísimas y un salario por debajo del mínimo son parte de esta desintegración social y esto tiene que ver con una articulación de la ciudad en función de lo privado, donde si no se tiene para acceder a servicios no se participa y punto pero además un desgaste de cada uno de ellos de tal manera que no queda un quien. Zonas, las cuales dirá Subirats de "una degradación moral planificadas globalmente".
El trabajo de Lina Bo Bardi, por otra parte nos da una pista acerca de la pregunta que me atañe porque el mismo autor habla del SESC Pompeia como un lugar de una transparente proyección democrática. Es un diálogo el que se entabla, entre una arquitectura que se ha deslindado del acartonado intento de importar modas arquitectónicas y el lugar al que pertenece, pero a su vez un diálogo íntimo entre la fiesta popular y la cultura erudita, entre el museo y la plaza pública. Y de este último par, diría yo, se ve perfectamente realizado en el Anhuacali de Rivera; un lugar el cual se salta el riguroso orden museografico de fechas, materiles o localización para brindar una experiencia de estar ahí.
Por otro lado las periferias no son parte de los proyectos actuales (tanto políticos, sociales, demográficos) y esto es preocupante porque la mayoría de los proyectos giran en torno a marcar cada vez una diferencia y distanciamiento entre una cuidad letrada y una de decadencia. Pero también tomar en cuenta la dificultad que acarrea el diálogo entre un proyecto y el lugar en el que se hace, dificultades también de las que participa un pequeño grupo económico y político.
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