Comentario, el porvenir de la filosofía Eduardo Nicol. Fernanda Soto Palma
El amor no es una cosa, éste sólo
es posible en la medida en que los sujetos lo inventan haciendo uso de su
propia historia. Esta invención hace uso del lenguaje y así mediante las palabras
se pone el suelo para crear y transformar el mundo. Pocas veces se pensaría que
la palabra es de tal importancia. Pero, viendo el recurso que se hace de
menciones vacías, del uso constante del lenguaje para no dar cuenta de los
sujetos que lo usan, un uso impropio del lenguaje; se comunicaría algo,
aparentemente, hay un intercambio de mensajes entre unos y otros pero la
intencionalidad sobre lo que se quiere decir se va perdiendo en medida que el
lenguaje se ha tecnificado. Y, en la misma medida, que se ha venido
deteriorando el uso del logos se ha afectado la existencia humana.
No es suficiente la existencia de
las cosas mismas, es necesario iluminarlas para un esclarecimiento más allá de
lo que ellas muestran de sí en primera instancia, en este sentido si algo se ve
más claro cuando se lo ha iluminado, haciendo uso de la razón y el lenguaje, indica
que el trato habitual con las cosas no las ilumina del todo. Por esto mismo, la
serie de problemas que nos atañen, sólo podrán ser pensados en uso de la
palabra nunca excluida del orden de la razón.
A esto, viene la duda, sobre si
este uso actual del lenguaje somero se debe únicamente a nuestros tiempos
tecnificados, o se debe a un decaimiento del lenguaje que se exacerba con la
tecnología, un decaimiento debido al desuso del lenguaje para una expresión
digna entre sujetos. Un desarraigo del sujeto a su propia casa, a la casa del
logos. ¿Ha sido el lenguaje deslindado del sujeto para su expresión? Pero el
lenguaje no es un ente por sí mismo que se deslinde del sujeto, este deslinde
es obra del sujeto mismo. No acaso el origen mismo de la filosofía residía en
el uso del logos, en su movimiento, para develar aquello sobre lo que se pregunta
el sujeto y por esto mismo era él quien lo ponía en acto ¿es relación causal, el
desinterés sobre la filosofía lo que lleva al desuso de la palabra develativa? ¿O
acaso son sucesos que ambos no se explican sino por un tercero?
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