Comentario a "El porvenir de la filosofía" de Eduardo NIcol.

Hiram Díaz Pardo
Filosofía Iberoamericana
Dr. Arturo Aguirre
BUAP Filosofía

La filosofía para los estoicos fue parte de un organismo vivo, ese organismo se refiere al ser humano, para su época en virtud de su condición sólo la muerte total de ese organismo vivo hubiera dado conclusión a la filosofía, ¿si la vida humana no termina entonces la filosofía tampoco? Pudiera parecernos de ese modo, desafortunadamente lo que está terminando no es la vida, sino lo humano, lo humano está en peligro de dejar de ser, para propiciar que la vida de la especie continúe.

     Como punto de partida empiezo por esta cita:

«En tanto que hombre, estrictamente hombre, el occidental se ha distinguido como poeta, como místico, como artista o filósofo. El hombre de otros lados había encontrado sus propias vías de acceso a la poesía, el arte, a la mística; incluso a alguna índole de pensar que puede considerarse filosofía […] de la cultura sólo pudiera hablarse en plural: hay cultura cuando hay culturas» (Nicol, 1972, pp. 38-39)

     Hay que tomar en cuenta que la diversidad de las culturas en este planeta se fundamenta sobre el principio de la libertad, sobre ese principio existe apertura heterogénea a las culturas. “puede decirse que el hombre vence o domina a la naturaleza con la cultura, para existir históricamente» (Nicol, 1972, p. 65).  Nicol por su parte experimenta la globalización en su gestión, en consecuencia él habla frecuentemente de una unificación de lo que antes era diversificación, esa unificación connota varios aspectos, haré mención de algunos.

     ¿Es posible que la libertad no sea en absoluto y en consecuencia desaparezcan las culturas? «El mundo ha sido unificado por la tecnología, no por la idea del hombre. El Homo faber no es […] una forma de libertad […] sino una condición» (Nicol, 1972, p. 58). La tecnología ante la naturaleza permite controlarla y sobreponerse, pero al ser una condición le es inherente la necesidad, el interés que se inscribe en la transformación del mundo requiere de tecnificación, el desinterés en cambio pertenece al ámbito contemplativo, que precisamente es condición de posibilidad de la cultura junto con sus derivaciones, entre las que figura la filosofía.

     «Cuanto más aumentan los recursos técnicos, más disminuyen proporcionalmente los naturales» (Nicol, 1972, p. 74). El ser humano al pretender superar a otras especies reduce las amenazas que pongan en peligro su sobrevivir, para ello se sirve de recursos técnicos, el recurrir a estos ha sido y es de urgencia cuantitativamente, ¿en cuáles casos? En la mediatización cultural es un gran ejemplo dado que la generación de los dispositivos insertos en el ámbito social, como televisores, ordenadores, periódicos, celulares, tienen cada uno de estos necesidad para su producción de recursos naturales “Bosques enteros son sacrificados para dar noticias impresa de las anécdotas de los circos” (Capella, 2007, p. 188), pero por supremacía se encuentra la guerra, si la filosofía puede llegar a desaparecer la guerra es el factor más amenazador, ,existen algunos documentales que hablan del ser humano Primitivo donde se muestran algunas “guerras” en las que el final llegaba cuando un miembro de alguno de los dos bandos moría, sin embargo es pudo acaecer hace bastantes siglos, Nicol nos dice

«Al correr los años nos dimos cuenta de que lo que empezó en 1914 no ha terminado aún; nuestra Gran Guerra se ha prolongado ya más de cincuenta años, y abarca toda la tierra: es la primera Guerra Mundial. La fecha 1814 no habría de señalar el principio de una guerra, sino el fino de una época que se inició hace veintiséis siglos. Entre otros factores, la prolongación y la extensión de la guerra han contribuido a alterar el sentido de la violencia, es decir, su relación con las demás energías y cualidades de la vida humana […] la violencia se ha ido incorporando paulatinamente a la educación general [...la guerra ya no se presenta como una lid entre dos antagonistas, uno de los cuales resultará derrotado, y el otro vencedor. La guerra misma es protagonista, y su adversario es la paz […] este gran suceso que es la conversión de la guerra en protagonista de la historia» (Nicol, 1972, pp. 50-52).

     Sin embargo, el humano ha causado nuevas amenazas, como la falta de recursos naturales para su supervivencia, además de modo más sutil el humano histórico-cultural que pone en peligro al humano histórico-bélico. Las comunidades dominadas por medios informativos, un sentimiento positivo hacia lo bélico, son presas de la barbarie, se torna tan normal todo esto, por ejemplo, en desfiles militares donde se exhibe todo un armamento y gente que aplaude a ello, ¿tienen los gobiernos el afán de hacer estúpidos a sus ciudadanos? Al menos es claro que pretenden fomentar las condiciones de posibilidad para «una vida nueva sin razón» (Nicol, 1972, p. 27). Me parece que la historia originaria consiste en el conjunto de actos totales de los seres humanos en su co-implicación, entonces, no todos los seres humanos practican actitudes violentas o participan en actos bélicos, algunos seres humanos continúan la tendencia historia-cultura, contemplando un mundo y luchando contra esas formas de vida, entre ellos entran humanistas, artistas y cualquiera que esté inconforme con lo que la política irracional le impone, entonces ¿cuál historia ha de permanecer?

     Llorente explica en “ciudad y escritura” cómo la palabra o lógos, convertido en escritura se torna como sustento de la civilización, también Nicol nos lo sugiere:
  
«La palabra racionalizó la política […] la política se hace irracional […] porque se impone a todos, por sí sola, una razón de fuerza mayor (violencia física) […] la palabra pública pierde su poder propio, que es político, al convertirse en auxiliar del poder físico; y la política se hace física ella misma, o se deshumaniza» (Nicol, 1972, pp. 55-56).

     Estos son algunos de los elementos que se connotan en la unificación amorfizadora del humano, ¿qué le cabe esperar a la filosofía? ¿Tiene algún ámbito sobre el cual actuar? Esto se responde como bien afirma Nicol

«La filosofía […] ha de impedir que los forzoso, lo necesario, o sea el progreso de la tecnificación se representó por inconsciencia como si fuera mérito que reclama aplauso […] desde que hay filosofía, ha existido ninguna cultura del hombre en la cual este permaneciera inconsciente de sí mismo, de su posición en el mundo. La conciencia es el primer paso de la liberta. Y esto es una manera de decir que conocer la posición que ocupamos en el mundo, y formar este mundo, no son dos operaciones diferentes. La filosofía no sólo representa el mundo; contribuye a formarlo; y contribuye con algo más que el puro conocimiento, pues toda filosofía entraña una pedagogía.» (Nicol, 1972, p. 40).

     La cita anterior ilustra la dirección contraria que la filosofía persigue. Platón en algunos diálogos hace mención de la teoría de la αναμνησης, que se traduce como recuerdo, la filosofía hace recordar al ser humano su propia libertad, lo vuelve autoconsciente, le recuerda la historia-cultura, entre muchas otras formas de sapiencia, coincido con las palabras de Nicol cuando dice que:

«La tarea “propia” de la filosofía. La tarea, determinada desde el comienzo, es la formación del hombre. Una teoría de la razón, o una teoría del hombre, sólo habrían de ser posibles porque el hombre logró la autoconciencia, al convertirse en el ser de la razón: cuando alcanzó por ella su libertad frente al ser» (Nicol, 1972, p. 177).

     Para finalizar es preciso hacer algunas interrogantes ¿será capaz la filosofía contemporánea de tomar medidas suficientes para hacer frente a las culturas bélico-mediatizadas? Nicol en algún punto habla sobre creaciones filosóficas étnicas ¿tendrán la suficiente fuerza racional las obras creadas por las etnias como para causar la conciencia entre su comunidad? La creación filosófica, como formación de la comunidad, es con urgencia la problemática que más debiera inquietarnos a los filósofos contemporáneos en cualquier comunidad geográfica, ya que es una manera de oposición que perdura a través del tiempo.


Referencias

 Capella, J. R. (2007). Entrada a la Barbarie. Barcelona: Trotta.

Nicol, E. (1972). El porvenir de la filosofía. México: FCE. (pp. 7-244)


Llorente E.(2015)La ciudad. Huellas en el espacio habitado. Barcelona: Acantilado. (pp. 76-181)

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