Opinión de “Entrada a la Barbarie”
Hiram Díaz Pardo
Filosofía Iberoamericana
Dr. Arturo Aguirre
BUAP Filosofía
La lectura Juan Ramón Capella,
a través de este curso ha sido la que más evidentes ha hecho varias
inconformidades que yo tengo ante la realidad, pero que él ayudó a clarificar y
nombrar. Kant en su Filosofía de la Historia, habla de una civilización
cosmopolita que ha de ser posible y cuya consumación es el resultado final de
la humanidad, aunque para ser posible deban de cruzarse etapas decadentemente
terribles, sin embargo nuestro mundo está en decadencia de la cual ¿podrá salir?
Antes de abordar la lectura, quiero opinar que la humanidad como animal tiende
por un conatus –como diría Spinoza – a no querer morir, y lo ha logrado por varios
medios, pero esos medios tienen consecuencias devastadoras y las posibilidades
de crear medios diferentes para la supervivencia dentro de un planeta con
materia finita, no pueden otorgar la resolución a las consecuencias diferentes
que estos medios nuevos han de desencadenar; al continuar con un deseo de la
especie por no desaparecer, inevitablemente es la misma la que se –digámoslo así
– autodestruye.
“Se sostendrá una tesis: […] es
precisamente el triunfo renovado del capital, su repristinado, lo
que ha abierto el camino a la barbarización de las sociedades humanas e
iniciado un ” (Capella,
2007, p. 179). Con esto Capella nos remite al triunfo de la contrarevolución
conservadora. De acuerdo a lo que entiende Capella por barbarie, se puede ver
que se están gestando problemas que no podemos afrontar en el estado que se
encuentra nuestro desarrollo –como especie claro–. Problemas como el crecimiento
de la población que hace insuficientes los modos de subsistencia productiva,
alimenticia, espacial, energética, cultural, dando por consecuencia la búsqueda
de soluciones, ¿de dónde? Tal vez la ciencia nos lo dirá, en ella puede estar
la solución, pero los científicos “ desde hace más de medio siglo no se
permiten objeciones éticas el planeamiento tecno-científico del asesinato
masivo y exterminismo” (Capella, 2007, p. 182). Podría pensarse que no todos
los científicos son partícipes de semejantes atrocidades causadas por una
ambición insatisfacible de los gobiernos, y se pensaría bien si se recuerda al
menos que tecno-cientificamente se elaboran nuevos dispositivos para una
reducción al daño planetario:
“El protocolo de Kioto consiste en repartir en cuotas
estatales las emisiones contaminantes estimadas y establecer con ellas un mercado
de la contaminación. Los países que reduzcan sus emisiones contaminantes por
debjajo de la cuota asignada podrán vender la capacidad de contaminación
restante a los que mantengan sus emisiones por encima de su propia cuota […] de
acuerdo con los principios neoliberales, las emisiones contaminantes han de ser
tratadas como una mercancía más […] el protocolo de Kioto es la principal noram
ecológica que se dispone” (Capella, 2007, pp.197 - 198).
Este protocolo de Kioto es barbarización disfrazada por preocupación ambiental, no obstante tecno-científicamente se abre un campo de oportunidades para
energías alternativas, pero eso aún no se realiza debido a la pérdida de
ingresos que tendrían las industrias de energía, sin embargo justamente eso
podría dar solución a un aspecto de la barbarie, pero no en su totalidad.
“la
energía solar en cambio es viable ya. Con dos inconvenientes, el primero sólo
afecta a los poderes existentes; una energía así, descentralizada, desconcentra
y distribuye también el poder económico y político, lo que explica por qué no se
ha fomentado su implantación. El segundo inconveniente es de más peso: no está
claro que la energía solar […] baste para una civilización industrial avanzada
y sobre todo expansiva como la que conocemos” (Capella, 2007, pp. 185 - 186).
Capella nos hace ver que las instituciones
por su dinamismo interno fijo no pueden dar solución, los individuos están
inmersos en “la caverna mediática”, las sociedades opulentas no se preocupan
por la desigualdad, no hay alteridad efectiva, la devastación planetaria es
comercializable, lo que le es dado a la cultura es algo destinado a ser
comercializado y hecho autísticamente, las zonas para cultivación escasean, la
demanda alimenticia aumenta, también por otra parte, la necesidad de energías
fósiles causan enfrentamientos militares donde la población es la más afectada,
las organizaciones como la ONU, o la declaración universal de los derechos
humanos, pasan inadvertidas ante matanzas masivas de los que tienen el “poder”,
el reconocer esto Capella lo equipara a salir de la caverna como decía Platón y al mismo tiempo reconocer esto es reconocer la barbarización que nos circunda,
por último propone Capella para salir de esto “emplear los materiales existentes y la
imaginación creadora de los seres humanos” (Capella,
2007, p. 214). ¿será suficiente? O ¿jamás podremos escapar de lo que las
generaciones anteriores y nosotros mismos hemos permitido que sea del planeta y las formas de subsistencia, que por consecuencia última resultará en una destrucción completa?
Referencias
Capella, J. R. (2007). Entrada a la Barbarie.
Barcelona: Trotta.
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