Proyecto de Investigación Fernanda Soto Palma
Intuición
Terror tras la posmodernidad ha sido un texto el cual ha marcado un
trayecto de formación propio. Aquello que rescato con más cuidado, trata de los
mismos sentimientos que emergen del terror, son ellos –la angustia y lo
sublime– los cuales ponen en tela de juicio un arte que ha estado al servicio
de su mercantilización y reproducción. Lo más que ha llegado esta “época” de la
posmodernidad, para Duque, ha sido la expresión de un arte horrible. Esta idea
acompaña, casi de manera mimética, el pensamiento que tuve tras una sensación
de asco y horror tal, que me cuestioné si lo que estaba sintiendo era aquello
que esperaría de una obra artística. ¿Se espera algo de la obra?
Las obras artísticas pueden provocar asco, sí, pero no es acaso ese
asco y horror los cuales hacen al sujeto rechazar ese objeto artístico. Puede
un objeto artístico dejar sin palabras, pero ello resguarda algo misterioso,
hasta mágico lo podríamos nombrar, de tal manera que no desconecta esta
relación objeto artístico espectador. Nunca hubiera esperado sentir tanto
rechazo un performance, y es que pensé ¿es acaso sólo subjetivo este sentir? Pues,
lo que había visto, era una pareja la cual el hombre se vestía de mujer y
viceversa, para hablar un lenguaje gutural inventado entre ambos mientras el
escenario negro reflejaba luces de neon y sonidos tan agudos que físicamente
desgastaban.
Es por ello que, cuando leí a Felix Duque pude entender
perfectamente la distinción la cual nos menciona. Por esto, aquello de lo que
quiero tratar ronda en torno a la experiencia estética terrorífica.
Planteamiento del problema.
Es el explosivo comienzo del texto el cual nos habla de una
época sui generis, la posmodernidad. Duque habla brevemente del comiendo y fin
de los treinta años de la posmodernidad pero a su vez en Filosofía para el
Fin de los Tiempos menciona la dificultad de asir lo que significa la
posmodernidad. Su característica principal, creer poder reunir en sí todas las
demás épocas. Pero a ello se agrega una forma del uso de la razón, la razón en
su forma instrumental. Esto es tan particular de la manera en que se reproducen
los saberes, en que se trabaja día a día, en fin, en una razón la cual
privilegia la utilidad de la acción haciendo uso de la naturaleza para
únicamente alcanzar un fin.
Adentrándonos en el texto encontramos aquello que marca a la
experiencia terrorífica del arte como su consecuencia. “Esta vuelta completa de
la inteligencia sobre y contra sí misma: esta sinrazón de la razón […] esta
irracionalidad en fin de la racionalidad misma es la que provoca el
cortocircuito del terror.” (Duque, 2004, p. 20) ¿A qué refiere la
irracionalidad de la racionalidad misma? Lo que desea Duque es contraponerse a
toda razón instrumental. Pero, en qué sentido se entenderá la razón porque lo
que se pone en juego es tanto una visión Heideggeriana que quiere desechar
todos los conceptos (de la tradición) que nos impiden pensar la obra de arte,
así como, el sistema Hegeliano para el cual no cabría pensar los sentimientos
del sujeto fuera de la razón pues la razón está siempre presente –solo que en
distintas formas– para el sujeto.
Lo que yo quisiera esclarecer a través de esta oposición que bien
ilustra Duque en su pensamiento, retomando de uno y otro, es el lugar que tiene
la razón para el sujeto que experimenta, vive, la obra artística.
Cuestionamiento.
¿A qué nos referimos cuando hablamos de razón? ¿Tiene acaso, la
razón, un lugar en el arte?
Hipótesis
Lo que Duque apuesta es por conjugar a Heidegger con Hegel, es ya
ello algo cuestionable y quizá desdeñado por algunos. El problema aquí reside
en dos concepciones de la razón distintas y con ello dos tratamientos
diferentes sobre lo que es la obra de arte. Aunque ambos coincidan en que el
arte se entiende, es para entenderse. Si logramos dilucidar –y ello sería
posible rastreando en la obra presente y futura de Duque– a lo que se refiere
cuando se dice “la razón” entonces podremos esclarecer su lugar para el arte. Pensaría
en primera instancia que la razón deberá ser aquello que permita pensar la
realidad de tal manera que su uso dilucide la realidad, sea ella en su
ejercicio la cual, nos permita dar cuenta del funcionamiento de las cosas.
Objetivo
El objetivo es simple, si podemos pensar la razón como punto de
partida, porque es el instrumento necesario para desarrollar un pensamiento
posterior, ya sea sobre el arte o también otros asuntos. Segundo, esclarecer si
es que Duque apunta a negar no solo una razón instrumental sino la razón misma en
un sentido Heideggeriano ello implicado sobre el arte; de cierta manera una
negación de la modernidad, y su pretensión de explicar todo, poniendo en juego
una experiencia fuera de las palabras, el terror.
Metodología
Lo que quisiera sería abordar la obra Duque en la cual aborda la
época moderna y posmoderna en ello rastrear tanto lo que se concibe por ambos
así como a la relación entre el sujeto y la realidad, pero mucho más íntimo a
lo que refiere el pensamiento, hacia donde mira y cómo ha tornado su atención
en un objeto de estudio u otro. El análisis querrá centrar su atención no al
contenido en primera instancia sino a la lógica interna del pensar para con
ello hacerlo de uso.
Marco teórico
Parto de la obra terror tras la posmodernidad, ella inevitablemente
me lleva a tres ejes, Dialéctica de la Ilustración, Caminos de Bosque, Ciencia
de la Lógica, pero no es en estos tres ejes donde nos centramos pues ello
desviaría mucho la búsqueda pero ello no descarta su revisión. Es la Filosofía
para el Fin de los tiempos una obra que claramente quisiera abordar, pero a su
vez, El cofre de la nada: deriva del nihilismo de la modernidad. Nos son estos
textos exclusivos pues la búsqueda sería limitada si quisiera restringirla a
ellos, por lo que se derivarán subsecuentes textos.
Justificación
Lo que quisiera es dilucidar qué se ha entendido por razón, pero
además, el manejo del cual hace uso Felix Duque para expresar el griego, latín,
francés, o alemán en español, su uso y cómo lo piensa en el español hace que
cobre sentido lo dicho. Es posibilitar, desde la lengua materna, un lenguaje
para dar cuenta de la facultad de la razón.
Estado de la cuestión
Felix Duque propone hacer una especie de síntesis con dos
opositores de pensamiento, pero aquello que podría dilucidar él sería un puente
para esclarecer como amoldar pensamientos distintos tal que sean de un uso
nuevo. La oposición Heidegger-Hegel es una oposición muy presente para el
pensamiento pero sobre todo por los rastros políticos que dejan ambos.
Bibliografía
Duque, F. (2004). Terror tras la posmodernidad. Madrid: Abad
Editores.
Duque, F. (2000). Filosofía para el fin de los tiempos.
Madrid: Ediciones Akal.
Duque, F. (2006). El cofre de la nada: deriva del nihilismo en la
modernidad. Madrid: Abada.
Secundaria.
Heidegger, M. (2010). Caminos de Bosque. Madrid: Alianza
Editorial.
Hegel, G.W.F. (2011). Ciencia de la Lógica. Ed. Félix Duque.
Madrid: Abada Editores.
Adorno, T. (2010). Teoría Estética. España: Akal.
Título posible
¿Es posible el arte pensado fuera de
la razón?
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